CONSEJERO DE MEDICINA NATURAL I PLANTAS POR CARLOS KOZEL PDF

Ya el salmista unido estrechamente a Dios hizo una aleccionadora comparacin entre el poder purificador y curativo de la planta medicinal llamada "hisopo" y el Evangelio de Cristo, purificador de los pecados. El exclam: "Ten piedad de mi, oh Dios, conforme a tu misericordia, conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lvame ms y ms de mi maldad, y l impiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado esta siempre delante de m He aqu i , en maldad he sido formado, y en pecado me concibi mi madre.

Author:Jukasa Daigore
Country:Algeria
Language:English (Spanish)
Genre:Education
Published (Last):14 December 2015
Pages:316
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Ya el salmista unido estrechamente a Dios hizo una aleccionadora comparacin entre el poder purificador y curativo de la planta medicinal llamada "hisopo" y el Evangelio de Cristo, purificador de los pecados. El exclam: "Ten piedad de mi, oh Dios, conforme a tu misericordia, conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

Lvame ms y ms de mi maldad, y l impiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado esta siempre delante de m He aqu i , en maldad he sido formado, y en pecado me concibi mi madre. He aqu t amas la verdad en lo intimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabidura. Purif came con hisopo, y ser limpio: lvame y ser ernblanquecido ms que la nieve Esconde t u rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.

Crea en m, oh Dios, un corazn limpio; y renueva un espritu recto dentro de m i. No me eches delante de ti; y no quites de m i tu Santo Espritu". Salmo : 1. L a curacin por las plantas medicinales proporciona al lector la salud corporal, mas la intercesin de Cristo l e concede mucho ms: la paz, la felicidad y la vida eterna.

Pero para lograr ambos objetivos, el hombre tiene que cumplir determinados requisitos. El hecho de que los hombres, como hemos dicho anteriormente, se vayan apartando cada vez ms del segundo objetivo y rechacen a Dios, demuestra claramente que Cristo ha de venir pronto otra vez, apareciendo entre las nubes del cielo, cumplindose a s todas las profecias biblicas, para terminar con este mundo sumergido en el pecado y la impiedad. Un mundo cado con habitantes ingratos y desobedientes dar lugar a otro mundo eterno y libre de pecados; un mundo nuevo del cual dicen las Sagradas Escrituras: "Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra se fueron y el mar ya no es.

Y yo, luan, vi la santa ciudad, Jerusaln, nueva, que descenda del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y o una gran voz del cielo que deca: He aqu el tabernculo de Dios con los hombres, y morar con ellos; y ellos sern su pueblo y el mismo Dios ser su Dios con ellos. Y limpiar Dios toda lgrima de los ojos de ellos; y la muerte no sera ms; y no habr mas llanto, ni clamor, ni dolor: porque [as primeras cosas son pasadas. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aqu yo hago nuevas todas las cosas.

Y me dijo escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas" Apocalipsis l Tambin nuestro teln caer, el mo y el tuyo, apreciado lector, cuando Cristo venga en gloria, lo que significa la destruccin de este mundo Isaias, Cap.

A unos traer este acontecimiento la eterna felicidad, la paz, la salud y la alegra, para otros ser la eterna perdicin. Que cada cual comience desde este momento, sin prdida de tiempo, a reflexionar sobre la realidad del hombre, pues en su mano est su propio destino.

El hombre ha sido y es una maravilla. Ahora bien, es una maravilla ccin tal de que cumpla las leyes que hemos descrito anteriormente: los Mandamientos de Dios y las leyes de la Naturaleza. De esta manera estar unido al Creador y a la Naturaleza, y no solamente durante su corta y a veces fugaz vida terrena, sino para toda la eternidad.

As el hombre ser una eterna maravilla! El tiempo pasa volando. Pronto detendr 5u marcha el reloj de este mundo. Nos acercamos a la hora fatal. Por eso el Espritu Santo invita a todos los hombres a prepararnos para entrar en la eternidad como maravilla eterna. Una voz compasiva llama insistentemente: "Venid ahora, y razonemos -dice el Seor- aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve sern ernblanquectdos; aunque sean rojos como el carmes, como blanca lana quedarn.

Si queris y obedecis, comeris lo mejor de la tierra; pero si rehusis y os rebelis, por la espada seris devorados. Ven, querida alma, a tu Salvador! Puedes venir a E l tal como ests, con todos tus pecados, faltas y defet:tcis. El te quiere perdonar, te quiere socorrer y te quiere sanar. Puede que sta sea la ltima invitacin que se t e hace. El tiempo apremia y urge no desperdiciar los ultimo5 momentos antes de que el gran cataclismo que se avecina llegue a su punto culminante con la desesperacin de todos los que no estn preparados para tan trascendental momento.

Un poco ms de tiempo y todo habr terminado con el "consumatum est" definitivo. Siguen las guerras. Masas de genre perecen. Ms lo que ahora acontece, es bien poca cosa en comparacin con lo que vendr despus.

Lucas 21 : 2 6. Sangre derramada por todas partes, desgracias, accidentes, cadstrofes de toda especie en la Naturaleza, terrible aumento de los terremotos, de las inundaciones, de las erupciones volcnicas, transformarn nuestro planeta cada vez ms en un valle de afliccin. Fuerzas ignotas y malignas sacuden la tierra. Nada bueno puede esperarse. Dios, al ofrecernos la salvacin por medio de Cristo, su amad simo Hijo, nos brinda, en su misericordia, la ltima oportunidad.

An estamos a tiempo de aceptar su mano invitadora. Solamente ella puede librarte de la gran perdicin y conducirte all donde no habr mas sufrimientos, penas y enfermedades: al eterno Reino de Cristo. Contestada en primer lugar, en forma exhaustiva, clara y al alcance de todos, la pregunta formulada en el enunciado del captulo anterior "Qu es el hombre? Ya hemos dicho en el captulo anterior que la mayor parte de la gente ignora este extremo,.

Unicamente e l conocimiento de su primitivo estado y de su ntima naturaleza puede llevarnos a comprender cules son sus verdaderas necesidades. Al observador sagaz no ha de escaprsele el hecho de que el hoinbre, a pesar de estar dotado de una inteligencia superior, permanece a este respecto en situacin mucho ms atrasada que el animal que hemos dado en llamar irracional. Lo cierto es que el animal sabe lo que es y sabe para qu vive; mas el hombre no lo sabe. Los ejemplos prcticos los tenemos por doquier.

Basta con que reflexionemos sobre la manera de vivir de ambos, es decir, la forma en que s e desenvuelve el hombre y l a forma en que lo hace el animal. El hombre, a pesar de su inteligencia vive consciente o inconscientemente al margen de las leyes naturales.

Las necesidades del hombre son innumerables, sobre todo si las queremos detallar hasta en sus pormenores. No obstante, todas ellas se pueden reunir en dos grandes grupos, es decir, dos necesidades principales, dentro de las cuales estn comprendidas todas las dems necesidades pormenorizadas.

Es fcil imaginarnos simblicamente dos grandes manos en actitud de bendecir y de guiar a l hombre. Una mano le seala la necesidad primordial de estar en par con Dios, de transformarse en un verdadero y obediente hijo suyo, para cumplir a s e l verdadero objeto de [a vida, que no es otro que la consecuci6n de la vida eterna, a gozar en la nueva tierra. El que hace caso omiso de la mano indicadora, o decididamente l a rechaza, el que niega y pisotea esta necesidad principal descrita con detalle en el captulo anterior , se hace acreedor a una terrible maldicin que a no tardar habr de despojarle de todo, es decir, de su mayor bien, la vida terrena y la vida eterna.

Esta mano sigue aiin levantada sealndonos aquella necesidad mayor y principal, el objeto de la vida de todos los seres humanos, aijn sigue vigente su clara advertencia y su amorosa invitacin. Pero pronto llegar el da en que la misericordiosa mano se retirar para siempre, y una terrible maldicin caer entonces sobre todos aquellos que hayan rechazado l a divina invitacin: " Y vi otro ngel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Y tena en su mano un librito; y puso su pie derecho sobre e l mar; y el izquierdo sobre la tierra. Y clam con grande voz, como cuando un len ruge; y cuando hubo clamado, siete truenos hablaron sus voces, yo iba a escribir, y o una voz del cielo que me deca: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas.

Y e[ ngel que v i estar sobre el mar y sobre la tierra, levant su mano al cielo, y jur por el que vive para siempre jams, que ha creado el cielo y las cosas que estn en El, y la tierra, y las cosas que estn en ella, y el mar y las cosas que estn en El, que el tiempo no ser ms.

Pero en los das de la voz del sptimo ngel, cuando El comcnzare a tocar l a trompeta, e l misterio de Dios ser consumado como l lo anunci a sus siervos los profetas".

Apocalipsis 1 La otra mano extendida en seal de bendicin indica al hombre su segunda necesidad principal que es la de vivir de completo acuerdo con la naturaleza. Esta es la doble necesidad que todos deberan reconocer; el doble llamamiento que nadie que desee que su corta y penosa vida terrena tenga un objetivo final debera rechazar: "Y dijo: Si escuchas atentamente la voz del Seor tu Dios, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas su5 mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviar ninguna de las enfermedades que envi sobre los egipcios; porque yo, el Seor, soy tu sanador" Exodo , Biblia de Las Amricas.

Las falsas maneras de vivir y los errneos mtodos de curacin demuestran palmariamente cuanto se ha alejado el hombre de la Naturaleza. Jamshasta el presente ha vivido de una manera tan artificial; apenas queda alimento en el que la qumica no haya intervenido de una forma u otra. Casi todo se prepara o 5e conserva qumicamente. De esta manera no slo se transforman y daan los comestibles por la adicin de productos conservadores y colorantes, sino que adems se les priva de aquellos elementos vitales, tan necesarios para nuestro organismo como son: las vitaminas, las sales minerales, los oligoelementos, etc.

Los mtodos modernos de curacin se basan en el falso principio de utilizar "veneno contra veneno", en lugar de recurrir a los medios sencillos que ofrece la Naturaleza.

A la vista estn las consecuencias de la equivocada forma de vivir y de los errneos mtodos de curacin. Las enfermedades de todas clases van en constante aumento. Las epidemias y la peste llegarn a extenderse de tal manera sobre la tierra que no habr forma de detenerlas. De nada servirhn vacunas, sueros y otros preparados que la ciencia mdica oficial administra tan prolijamente. Siendo todo esto consecuencia del equivocado modo de vivir. Cuando reinen estas tristes circunstancias, el amable lector se acordar sin duda de las advertencias aqu formuladas.

Un buey descansado, paciendo o caminando al lado de o t r o buey, no experimenta el menor tcnior, pues sabe que no puede ser victirna de la voracidad de su compaero. En cambio, no le ocurre lo mismo frente al hombre que, para el buey, es un peligroso tirano que n o le hace trabdjar en su provecho sino que le expone constantemente al peligro de ser sacrificado y devorado para acabar sepultado en su estmago.

Triste suerte la de l o s pobres animales que tan fielriierite sirven a la Humanidad. Si ellos pudiesen hablar, qu diran de los humanos? La carne de los animales satisface, ciertamente, el malsano apetito de los hombres, pero no solamente no le brinda los elementos nutritivos que tanto necesita: vitaminas, sales minerales, oligoclementos, etc.

El animal, con ser irracional, sabe, sin embargo, lo que es y a lo que est destinado. Sabe que es una criatura de Dios destinada a servir y a obedecer a [a Humanidad y a vivir de acuerdo con la Naturaleza.

El hombre, en cambio, no sabe lo que es. Pur sil falso y pecaminoso modo de vivir ha perdido por completo la noci8n de su semejanza con Dios. EI hecho de que fue creado por Dios como vegetariano, y que los primeros hombres que vivieron de acuerdo con la Naturaleza llegaron a la avanzad a edad de casi mil aos, les parece a nuestros contemporneos, que tan sabios creen ser, una fbula.

No debe sorprender el hecho de que la mayora de la gente de nuestro tiempo no sepa lo que necesita, lo que le conviene -nos referimos al verdadero modo de vivir y de curar las enfermedades-, si tenemos en cuenta que no pasee las menores luces acerca de la pregunta primera y principal por nosotros formulada; iQu6 es el hombre?

Los hombres han emprendido un camino c o m p l e t a m e n r e equivucado, gobernados por el egosmo, el afn de aturdirse con mundanas diversiones, el odio, la envidia, las luchas, la inmoralidad, en una palabra, "el pecado y la corrupcin". La Humanidad lleva una orientacin completamente equivocada. Guiada por los poderes de las tinieblas. La Humanidad quiere vivir sin Dios la necesidad primordial del hombre , y apartado de la Naturaieza Auto-contarninacioti.

Pruebas recientes muestran que el fumar altera las ondas cerebrales, atacando lentamente los pulmones, corazn y cerebro. Las hojas del tabaco poseen una estructura qumica compleja, por [o quc el humo de su combustin conrtituye una mortal mezcla de gases y pequeosimas partculas slidas en suspensin.

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Guia de Medicina Natural - Vol II - Carlos Kozel

Gardar Se agrega la kozdl de la mezcla de verduras, presionando por capas con el cilindro de madera. Por ello hablamos de grupos esenciales para una despensa saludable. Si queda retenido en pliegues intestinales, da lugar a los llamados diverticulos. Las percepciones, como las copias en miniatura, son el objeto genuino del mundo real externo. Psicologia National Academy of Sciences, Thomas Hospital de Londres, en Otro sustituto transitorio del pan suelen ser los discos de arroz inflado. An inquiry into its laws and consequences. Es un integrador ideal para enriquecer licuados y batidos.

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