ANTONIO MENDOZA FILLOLA PDF

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Author:Yozshujind Gumi
Country:Uzbekistan
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):18 December 2011
Pages:206
PDF File Size:10.47 Mb
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ISBN:541-2-42916-562-5
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Antonio Mendoza Fillola Universidad de Barcelona Lectura, experiencia y literatura infantil y juvenil. Cuando se lee una obra literaria, en realidad, se est accediendo a diversas facetas que corresponden a peculiaridades del discurso que, con frecuencia, son compartidas con otras obras.

De stas, unas quiz ya han sido ledas y le resultan conocidas al lector, mientras que otras an le son desconocidas, aunque tendr una primera aproximacin a travs de la obra concreta que lee. En este sentido, M. Esta idea apunta a las concreciones que han puesto de manifiesto los estudios intertextuales. Efectivamente, en toda creacin literaria se incluyen, se integran se asimilan y se reelaboran elementos, componentes, recursos, referencias del mismo mbito de la Literatura, con mayscula, para indicar con ello que remite a todo el conjunto de producciones verbales de signo esttico, creativo, artstico.

El joven lector, el lector en formacin tambin proyecta las relaciones que un texto le sugiere con otras lecturas que ya ha hecho; y aunque esas conexiones resulten muy limitadas le muestran el camino para nuevas lecturas, le abren la perspectiva de nuevas estrategias y, sobre todo, le muestran que la lo ledo sirve para apoyar lo que an est por leer. En ese proceso de formacin, la experiencia del lector es un apoyo para su avance.

Las primeras lecturas suelen ser de obras infantiles, de modo que los primeros cimientos de la experiencia lectora estarn apoyados sobre la lectura de LIJ: de ah el inters especfico que tiene atender a esta temtica. La presencia de la literatura infantil y juvenil LIJ en el marco de la educacin literaria es efecto de la proyeccin innovadora que toma en consideracin las peculiaridades e intereses de los lectores aunque en ocasiones su presencia an quede al margen de las concreciones curriculares como individuos en formacin que son destinatarios especficos de estas obras.

Esta ubicacin de la LIJ se ha alcanzado en los ltimos aos y se ha conseguido gracias al esfuerzo de especialistas, mediadores, docentes, bibliotecarios, animadores, crticos, editores e instituciones que han sabido reconocer, justificar y potenciar los grandes valores de estas obras de creacin. La atencin al lector permite apreciar y destacar nuevos valores en las creaciones literarias y, especialmente, proyectarlos hacia sus lectores especficos. La presencia de la LIJ en el contexto escolar ha sido una de los logros de las ltimas innovaciones en las orientaciones didcticas relacionadas con la educacin literaria.

Ahora bien, evidentemente esta presencia no pretende no debera pretender que las obras de la LIJ se conviertan en pretexto para actividades distintas de su esencial lectura ni que, mucho menos, acabaran siendo objeto de anlisis, de ejercicios de comentario, ni de estudio; son obras para leer, para disfrutar y para formarse como lectores.

Esos primeros referentes tienen su funcin formativa: sirven de gua u orientacin, de apoyo para la formacin del lector. Al referirme a experiencia lectora acoto intencionadamente la amplitud de proyecciones que tiene este trmino en el mbito de los estudios sobre la lectura. El espacio que me interesa delimitar es el relacionado con la lectura directa y personal de las obras concretas que sucesivamente ha ledo el lector concreto lo que en cierto modo viene a coincidir con lo que tambin se ha denominado lecturas interiores.

Por eso, el eje de esta exposicin est muy prximo a la proyeccin del concreto canon de lecturas personal el conjunto de obras que, por unos u otros motivos, hemos ledo y han pasado a formar parte de nuestras vivencias y experiencias literarias en el espacio de la experiencia lectora. Una pgina con su cuento como la que recoge la siguiente ilustracin tiene su sentido gracias a la activacin de la experiencia del lector; su experiencia le hace reconocer cada uno de los marcadores de gnero, de estructura, de personajes arquetpicos, etc.

Scieszka y Smith El apestoso hombre queso y otros cuentos maravillosamente estpidos hacen uso de los conocimientos asumidos desde experiencias previas del lector. La experiencia lectora ayuda a su lector a captar la intencionalidad de un texto como este. La experiencia de todos los cuentos previos ledos u odos le avisan de que algo distinto sucede aqu, por lo que habr de activar alguna estrategia que le permita comprender lo que lee en su intencionalidad concreta.

As pues me centrar en la acepcin de experiencia lectora como el conjunto de referentes que proceden, exclusivamente, de las lecturas personales y que, como otros conocimientos del individuo, interviene en apoyo de la comprensin de una nueva vivencia, como puede ser una nueva lectura y el acceso a una nueva obra. La experiencia lectora desde el principio En los ltimos aos se ha afianzado la idea de que la LIJ es la base para el desarrollo de la Educacin Literaria, que sus obras son bases idneas para acceder al 2 mbito de la cultura literaria de Amo, ; Aguilar, ; Cerrillo, , ; Colomer, ; Daz-Plaja, ; Lluch, ; Mendoza, , ; Ruiz Campos, ; Tabernero, que las obras de la literatura infantil introducen al lector en la apreciacin de valores, de referentes estticos y de la tradicin cultural a la que pertenece.

Como sabemos, la lectura es un acto complejo de apropiacin a travs de la interpretacin del significado de un texto; es el resultado de un proceso en el que se realizan actividades cognitivas mediante las que el lector competente avanza por el trazado textual discursivo y semitico que le llevan al significado del texto2. Es difcil concretar cuando se alcanza el grado de competente, porque el grado de competencia que alcanza cada lector est determinado por conocimientos y sus experiencias lectoras.

Y lo mismo sucede con las obras de la LIJ. Ese lector implcito concepto propuesto por W. Iser tiene sus propias caractersticas, cuando nos referimos a obras de la LIJ. Las obras de la LIJ son creaciones prximas a los intereses y a las capacidades lectora y receptora de sus destinatarios especficos. O sea, se trata de creaciones que por sus mismas peculiaridades discursivas dinamizan y ponen en activo las capacidades y las competencias lingsticas y lecto-literarias de sus receptores, tanto por su orientacin esttica y potica, cuanto por su contenido y por las mismas peculiaridades discursivas, que resultan adecuadas a los intereses y a las capacidades de sus potenciales lectores.

Por estas razones, la lectura de obras de la LIJ ayuda a construir la competencia lectoliteraria, y el intertexto lector3, porque aportan e integran distintos tipos de 2 En otro lugar Mendoza, , he sealado que leer es saber avanzar a la par que el texto es decir, detectar las pautas e indicios textuales , que leer es saber comprender, y, sobre todo, es saber interpretar, estableciendo las personales opiniones, valoraciones y juicios.

El tratamiento didctico de la literatura se plantea cmo hacer viable el objetivo esencial y genrico de la formacin y educacin literaria: aprender a interpretar, a valorar y a apreciar las creaciones de signo esttico-literario. No es fcil concretar todas las facetas y componentes que intervienen en la educacin literaria; igualmente es complejo establecer las propuestas didcticas que logren, con efectividad, desarrollar la competencia lecto-literaria y las subcompetencias que la integran Mendoza, En relacin con estos fines genricos y con sus objetivos especficos, la presencia de la LIJ pasa a desempear una funcin relevante para intervenir en el desarrollo de la formacin literaria.

Obviamente, ste es el objetivo esencial y mucho ms esencial que el de acumular conocimientos relacionados con una obra literaria que nunca ha ledo. El intertexto lector es un componente bsico de la competencia literaria; ubicado en el marco espacio de la competencia lecto-literaria, desde ah, selecciona y activa significativamente saberes, estrategias para intervenir en la identificacin de los estmulos textuales y para apoyar la construccin del significado; integra saberes y experiencias del mbito discursivo-literario y los activa para potenciar el valor ldico y esttico de la conocimientos, entre ellos algunos sobre el hecho literario, las modalidades de discurso, el tipo de interaccin, rasgos y recursos de la comunicacin esttica y, tambin, sobre las perspectivas en las que ha de situarse el lector, segn las indicaciones-previsiones del texto.

Y, por las mismas razones, la LIJ es mucho ms que una va secundaria de acceso a la gran literatura Porque, en realidad, la LIJ es la puerta y el camino de acceso a toda la Literatura. Desde la niez, toda la trayectoria personal de lecturas va acumulando actos concretos de recepcin y de lectura aunque cada uno de ellos puede resultar diferente por su inters, dificultad, motivacin, efectos de unas obras determinadas. La experiencia lectora se va construyendo con progresos que en unas ocasiones se apoyan en xitos y en otras en la superacin de las dificultades que le planteara el texto o que encontrara el lector; incluso tambin se apoya en los errores que alguna vez cometi el lector, para aprender de todo ello que, en gran medida estn relacionados con las soluciones halladas para los distintos casos retos de lectura.

La experiencia lectora integra el conjunto de referencias que se acumula como resultado de la lectura extensiva e intensiva de un amplio y adecuado conjunto de textos que deseablemente formarn el canon formativo en su caso el canon personal que ser la primera base de la formacin del lector. Esta experiencia lectora nutre de referencias a la competencia y al intertexto personal del lector.

En todos los casos, esa experiencia ayuda, y mucho, al progreso de la formacin lectora. Y hay que sealar que el bagaje de referentes y de soluciones que aporta la experiencia lectora hace de ella un componente clave de la competencia lecto-literaria. Toda la actividad que pueda desarrollarse en torno a la formacin del lector servira de poco si no estuviera acompaada de actividad lectora o sea las mltiples experiencias de lectura mediante las que el sujeto lector ha entrado en relacin con diversidad de textos , que le ponen en contacto directo con la variedad de gneros y de estilos, con la multiplicidad de recursos, de estrategias discursivas, de esquemas estructurales, adems de mostrarle intencionalidades, ideologas y vinculaciones con referentes de otros contextos.

De ese modo, resulta que esta experiencia est asociada al hbito de lectura4: quien ms lee desarrolla con ms amplitud y eficacia sus estrategias de reconocimiento en todos los mbitos del discurso, lo que ser clave en su formacin lectora. Este nuevo concepto permite complementar y matizar el conjunto de componentes que integran la competencia literaria. Intertextualidad e intertexto se vinculan por la relacin que une el fenmeno genrico de las relaciones que mantiene un determinado texto con otros textos u obras que le han precedido.

El intertexto lector permite que el lector perciba las relaciones entre una obra y otras que le han precedido o seguido, de modo que ayuda a construir, con coherencia, el significado de un texto. Mendoza, A. Los componentes del intertexto lector. Publicaciones de la Universidad de Castilla- La Mancha. Pero se ha de tener en cuenta que el hbito lector no se consolida slo en el mbito escolar, sino que el referente familiar y sociocultural resultan decisivos.

La problemtica radica en que "Aunque se sepa leer, no se es lector hasta que no se adquiere el hbito de la lectura", como seala P.

Por lo tanto, aclaro, al hablar de la proyeccin de la experiencia lectora, no me estoy refiriendo a la faceta que se viene denominando experiencia del lector S. Fish, desde la readerss response, que se refiere a la proyeccin que hace el lector de todo tipo de experiencias personales, vengan o no de sus lecturas literarias, para perfilar su interpretacin. Siendo una interesante propuesta de estudio, no corresponde a nuestro objeto.

Ms que la observacin de posibles experiencias vivenciales, sociales, o culturales, nos interesa ms atender a la faceta concreta de las aportaciones que se derivan de experiencias lectoras especficas de un lector.

Con la denominacin de experiencia lectora vengo a considerar el cmulo de referentes que construye un lector a partir de su lectura de obras concretas, segn las cuales se perfila la diversidad y amplitud de su experiencia.

Funcionalidad de la experiencia lectora La consideracin formativa y cognitiva de la experiencia lectora en el desarrollo del lector parece obvia en su concepcin. Sin embargo, la experiencia lectora suele quedar relegada, olvidada en los planteamientos didcticos y formativos del lector. Esa experiencia queda marginada ante el impacto formativo con que se presentan las descripciones de los procesos cognitivos que explicitan la actividad que se desencadena en el proceso de lectura y ante la enumeracin de las competencias que intervienen en la formacin lectora.

La experiencia tambin tiene su espacio entre la actividad cognitiva y su rincn no siempre tan amplio y repleto como sera deseable entre los componentes de la competencia lectora. El inicio de la formacin lectora se apoya en la capacidad receptora del discurso potico oral la narracin oral, la posea, las canciones, los juegos verbales y, en nuestros das, tambin la omnipresente narracin audiovisual, que enriquece la competencia del lector, precisamente a travs de las conexiones que mantiene con otras obras de la tradicin literaria.

Como es sabido, desde los primeros momentos de la infancia, los textos orales o escritos adiestran al nio en diversas facetas como receptor: aprender a situarse en determinadas perspectivas como receptor, reconocer el rol que se le asigna o que se le pide que asuma, formular sus expectativas, saber si con adecuadas, elaborar sus inferencias, a interpretar. Todo ello constituye parte de la experiencia receptora inicial. La experiencia de la recepcin del discurso potico de tradicin oral tambin se integra en su competencia lectora.

La formacin lectora se apoya en el reiterado ejercicio cognitivo ldico o intelectivo de reconstruccin del significado del texto escrito.

Como prctica requiere la frecuente realizacin de mltiples actos de lectura: de ese modo, la sucesin de lecturas constituye la experiencia lectora, que le servir de referenciani ms ni menos que en la amplitud que corresponde al conjunto de sus lecturas en el acceso a la lectura de nuevos textos, que a su vez sern objeto de experiencias lectora y aporte de nuevos referentes5. La frecuentacin de un tipo de actividad la lectura.

Su experiencia lo convierte en alguien que conoce recursos, funciones, detalles de un mecanismo, de una actividad, de una destreza. La lectura tambin llega a hacer lectores expertos que saben desenvolverse con habilidad ante las peculiaridades que le presenten nuevas obras, porque conoce algunos de los recursos que pueden aparecer en el texto.

En suma, la experiencia lectora viene a ser el eslabn de enlace en una cadena que se ampla cada vez que se aade una nueva recepcin lectora. Cada obra se integra para formar parte de un conjunto de referentes de experiencia lectora. Conocimientos previos y experiencia lectora Los textos necesitan buenos lectores, o sea lectores competentes, habituados y habituales, que ejerzan son asiduidad y eficacia su saber hacer lector de forma que su lectura no sea una simple descodificacin irreflexiva y poco o nada significativa6.

Por su parte, la formacin del lector necesita el soporte de buenos textos que hagan posible la ampliacin de sus competencias, pero tambin que estimulen su interaccin con el texto, a travs de la participacin de sus conocimientos previos, que les guen para identificar y relacionar indicios indicadores, marcas del texto con conocimientos y estrategias del lector. La problemtica est en el hecho de que no todos los lectores son capaces de cooperar e interactuar con el texto con el grado de eficacia que sera deseable.

La experiencia facilita el acceso a una nueva lectura; la nueva lectura genera nueva s experiencia s , que, a su vez, facilitan nuevas lecturas En esa continuidad, la actividad lectora que genera cada nueva experiencia lectora es el resultado de tres componentes: la obra, el lector y la lectura que ste hace de aqulla.

Todo muy obvio, pero en su evidencia hay que destacar que una obra incluye entre otras recursos discursivos y referencias presentes en otras obras que no sern reconocidas si se carece de la experiencia lectora correspondiente. Por su parte, el lector integrar algunos de estos referentes en el espacio de sus competencias y de su intertexto lector, junto con otros procedentes de otras experiencias lectoras, y muchas otras vivencias.

Cada obra es una unidad concreta, que puede resultar una clave por sus peculiaridades, por lo especfico que aporta al lector, por el momento en que se integra en su experiencia y por la funcionalidad formativa que representa para el desarrollo de las habilidades receptoras de cdigos artsticos y, en suma, para la consolidacin de con el texto.

Esto sucede porque vamos acumulando y activando conocimientos previos a medida que avanzamos en la lectura del texto. De esta concepcin se derivan dos enfoques distintos para entender el proceso de la lectura: un enfoque basado en el texto en el que se pone el nfasis en las intenciones del autor y su plasmacin en el texto y otro basado en el lector, en el que se destaca lo que el lector aporta y saca del texto.

Cohen, 74, Para evitar estas situaciones en las que los nios descifran correctamente un mensaje pero no se enteran de lo que estn leyendo , debemos enfrentarlos siempre con autnticos textos y trabajar las estrategias de lectura comprensiva desde los primeros contactos del nio con la lectura, si no nos arriesgamos a promover lectores que saben descifrar pero que no utilizan la lectura como medio de aprendizaje, ni como fuente de informacin, ni de placer.

Son nios no lectores con un futuro de adulto no lector, slo descifrador. No e trata de saber o no saber leer, sino de cunto y cmo se sabe leer. Cerrillo, Larraaga y Yubero, 19 la competencia literaria. Cada texto puede ser de hecho lo es un reto nuevo, diferente para el lector, porque cada texto requiere o exige la activacin de unos u otros conocimientos y de unas u otras estrategias.

La diversidad de estas variables multiplicidad de textos y diversidad de componentes de la competencia lectora de cada receptor es la causa de la dificultad para generalizar planteamientos didcticos eficaces o vlidos para la formacin del lector. Cada lectura es un nuevo proceso de interaccin a modo de dilogo entre el texto y el lector.

En la gestin de ese proceso, entre otros recursos, el lector se sirve de la experiencia de sus lecturas previas para avanzar en la lectura de nuevas obras, estableciendo relaciones de identificacin con otras muestras que activa desde su experiencia, habitualmente formada por obras de la LIJ. Por ello, la lectura de las obras de la LIJ constituye una esencial fuente de input que, a travs de la personal experiencia lectora ir a sumarse a otras experiencias de conocimiento, con todas las cuales el joven lector ir ampliando y completando el crculo de referencias literarias; con ello estructurar su competencia lecto-literaria.

Los conocimientos previos de los que disponemos o proceden de la experiencia lectora o se relacionan con ella. La experiencia lectora est vinculada con los conocimientos previos, que actan como referentes en la activacin de la los componentes de la competencia lecto-literaria. Es posible que el receptor haya asumido, por ejemplo, algunas convenciones bsicas del esquema narrativo, tambin algunos mecanismos del lenguaje figurado, sabe diferenciar entre la ficcin y la realidad, o bien reconoce las convenciones sobre la caracterizacin de personajes, sobre la organizacin de la accin, entre otros posibles conocimientos.

Algunos ejemplos: la experiencia ayuda a descubrir intertextos Gracias a la experiencia lectora, se van descubriendo intertextos que forman parte del texto de la nueva obra que leemos. En el juego-reto-proceso que tiene por meta desentraar el significado, es frecuente que el texto apele a nuestras experiencias, para hacer de ellas una especie de trazado que, a modo de gua, nos permita avanzar, pero claro est, habr de ofrecernos algn tipo de aliciente, que generalmente viene presentado por la modificacin de algunos de los referentes o bien por la presencia de un final novedoso sorprendente e inesperado.

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