LOS TRES IMPOSTORES ARTHUR MACHEN PDF

No hay notas en la diapositiva. Todos los derechos reservados. Era muy joven, de cara graciosa e interesante, ya que no hermosa, y de ojos pardos y brillantes. Davies es un artista y usted, Richmond, un hombre vulgar y un poco cobarde. Dejemos la puerta abierta, por supuesto.

Author:Nikozahn Fekazahn
Country:Saudi Arabia
Language:English (Spanish)
Genre:Music
Published (Last):5 May 2006
Pages:441
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Si, y tambiйn a los pecadores, creo que vos caйis en el error frecuente de los que limitan el mundo espiritual a las regiones del bien supremo. Los seres extremadamente perversos forman parte tambiйn del mundo espiritual.

El hombre vulgar, carnal y sensual no serб jamбs un gran santo. Ni un gran pecador. En nuestra mayorнa somos simplemente criaturas de barro cotidiano, sin comprender el significado profundo de las cosas, y por esto el bien y el mal son en nosotros idйnticos: de ocasiуn sin importancia. Los grandes, tanto en el bien como en el mal, son los que abandonan las copias imperfectas y se dirigen a los originales perfectos.

Se ausentу un momento de la estancia, Cotgrave se volviу a su amigo y le diу las gracias por haberle presentado a Ambrosio. Es formidable, dijo. Jamбs habia visto a un chalado de esta clase Ambrosio volviу con una nueva provisiуn de whisky y sirviу a los dos hombres con largueza. Criticу con ferocidad la secta de los abstemios, pero se sirviу un vaso de agua. Iba a reanudar su monуlogo cuando Cotgrave le atajу. Vuestras paradojas son monstruosas. He dicho simplemente que un hombre puede ser un gran conocedor de vinos de Borgoсa sin haber entrado jamбs en una taberna.

Vuestra reacciуn revela que no tenйis la menor idea de lo que puede ser el pecado. Exactamente la misma relaciуn que existe entre el alfabeto y la poesнa genial. Vuestro error es casi universal: os habйis acostumbrado como todo el mundo a mirar las cosas a travйs de unas gafas sociales.

Todos pensamos que el hombre que nos hace daсo a nosotros o a nuestros vecinos es un hombre malo. Y lo es desde el punto de vista social. El asesino corriente, como tal asesino, no es en modo alguno un pecador en el verdadero sentido de la palabra.

Es sencillamente una bestia peligrosa, de la que debemos librarnos para salvar nuestra piel. Yo lo clasificarнa mejor entre las fieras que entre los pecadores. Todo esto me parece un poco extraсo Pues no lo es, el asesino no mata por razones positivas, sino negativas, le falta algo que poseen los no-asesinos. El Mal por el contario es totalmente positivo. Pero positivo en el sentido malo. Y es muy raro. Sin duda hay menos pecadores verdaderos que santos. En cuanto a los que llamбis criminales, son seres molestos, desde luego, y de los que la sociedad hace bien en guardarse; pero entre sus actos antisociales y el Mal existe un absimo.

Se hacia tarde. El amigo que habia llevado a Cotgrave a casa de Ambrosio habia oido sin duda esto otras veces. Lo sobreestimamos. O bien lo menospreciamos. Por una parte, llamamos pecado a las infracciones de los reglamentos de la sociedad de los tabъes sociales. Es una exageraciуn absurda. Pues bien, estos ejemplos pueden darle una vaga idea de lo que realmente es el pecado. Escuchen, dijo el tercer hombre, que hasta entonces habia permanecido muy tranquilo, me parece que los dos estan locos de remate.

Me marcho a mi casa. He perdido el tranvнa y tendrй que ir a pie, Ambrosio y Cotgrave se arrellenaron aun mas en sus sillones despuйs de su partida. La luz de los faroles palidecнa en la bruma de la madrugada, que helaba los cristales. Me asombra usted, dijo Cotgrave. Jamбs habнa pensado en todo esto. Si realmente es asi hay que volverlo todo al revйs.

Entonces segъn usted la esencia del pecado serнa Querer tomar el cielo por asalto, respondiу Ambrosio. El pecado consiste en mi opiniуn, en la voluntad de penetrar de manera prohibida en otra esfera mas alta. Esto explica que sea tan raro. En realidad pocos hombres desean penetrar en otras esferas, sean altas o bajas, y de manera autorizada o prohibida.

Hay pocos santos. Y los pecadores, tal como yo los entiendo, son todavia mas raros. Y los hombres de genio que a veces participan de aquellos dos tambiйn escasean mucho Pero puede ser mas difнcil convertirse en un gran pecador que en un gran santo. La santidad exige igualmente un esfuerzo igualmente grande, o poco menos, pero es un esfuerzo que se realiza por caminos que eran antaсo naturales. Se trata de volver a encontrar el йxtasis que conociу el hombre antes de la caнda. En cambio el pecado es una tentativa de obtener un йxtasis y un saber que no existen y que jamбs han sido dados al hombre y el que lo intenta se convierte en demonio.

Ya le he dicho que el simple asesino no es necesariamente un pecador. Esto es cierto, pero el pecador es a veces asesino. Pienso en Gilles de Rais, por ejemplo. Considere que, si el bien y el mal estбn igualmente fuera del alcance del hombre contemporбneo, del hombre corriente, social y civilizado, el mal lo esta en un sentido mucho mas profundo. El santo se esfuerza en recobrar un don que ha perdido; el pecador persigue algo que no ha poseнdo jamбs.

En resumidas cuentas reproduce la Caнda. Sн, soy miembro de la Iglesia anglicana perseguida. Las faltas menores que se denominan pecados, solo se llaman asн en la medida que el mago perseguido por mi religiуn esta detras del autor de esos pequeсos delitos.

Pues los magos se sirven de las flaquezas humanas resultantes de la vida material y social como instrumentos para alcanzar su fin infinitamente excecrable. Y permita que le diga esto: nuestro sentidos superiores estan tan embotados, estamos hasta tal punto saturados de materialismo, que seguramente no reconocerнamos el verdadero mal si nos tropezбramos con el. Si fuesemos seres naturales, sн. Los niсos, algunas mujeres y los animales sienten ese horror.

Pero en la mayorнa de nosotros, los convencionalismos, la civilizaciуn y la educaciуn han embotado y oscurecido la naturaleza. A veces podemos reconocer el mal por el odio que manifiesta al bien, y nada mas, pero esto es puramente fortuito. En realidad, los Jerarcas del Infierno pasan inadvertidos a nuestro lado.

Asi lo creo. El verdadero mal en el hombre es como la santidad y el genio. Es un йxtasis del alma, algo que rebasa los lнmites naturales del espнritu, que escapa a la conciencia.

Un hombre puede ser infinitamente y horriblemente malo, sin sospecharlo siquiera. Pero repito: el mal, en el sentido verdadero de la palabra, es muy raro. Creo que incluso cada vez lo es mas. Procuro seguirle, dijo Cotgrave. Un pobre tipo exitado por el alcohol vuelve a su casa y mata a patadas a su mujer y a sus hijos.

Es un asesino. Gilles de Rais es tambiйn un asesino. La palabra es accidentalmente la misma en ambos casos, pero el sentido es totalmente distinto. Acaudalado noble y militar, defensor de Francia junto a Juana de Arco y ferviente admirador de йsta cuya trбgica muerte en la hoguera perturbarб su personalidad definitivamente iniciando una increнble carrera de crнmenes y sacrilegios que lo conducirбn a las mas crueles prбcticas de sadismo bajo la influencia del mal del cual parecerб librarse solamente poco antes de ser ejecutado en la hoguera.

Cierto que el mismo dйbil parecido existe entre todos los pecados sociales y los verdaderos pecados espirituales, pero son como la sombra y la realidad.

Si usted es un poco teуlogo tiene que comprenderme. Le confieso que no he dedicado mucho tiempo a la teologнa, observу Cotgrave. Es el milagro infernal, como la santidad es el milagro sobrenatural. El verdadero se eleva a un grado tal que no podemos sospechar en absoluto su existencia. Es como la nota mas baja del organo, tan profunda que nadie la oye.

A veces hay fallo, recaнdas, que conducen al asilo de locos o a desenlaces todavнa mas horribles. Pero en ningъn caso debe confundirlo con la mala acciуn social. Acuйrdese del Apуstol: hablaba del otro lado y hacia una distinciуn entre las acciones caritativas y la caridad. De la misma manera que uno puede darlo todo a los pobres y, a pesar de ello, carecer de caridad, puede evitar todos los pecados y, sin embargo ser una criatura del mal.

Pero confieso que me gusta. El verdadero mal no tiene nada que ver con la sociedad. Y tampoco el Bien, desde luego. Lo mismo puede decirse de los pecadores. Si usted encontrase a un verdadero pecador y reconociese el pecado que hay en el sin duda se sentirнa horrorizado. Pero tal vez no existirнa ninguna razуn para que aquel hombre le disgustara. Por el contrario es muy posible que si lograba olvidar su pecado, encontrase agradable su trato. Celebro que vuelva a esta comparaciуn, dijo Cotgarve, pues querнa preguntarle a que corresponden, en la humanidad estas proezas imaginarias de las cosas que usted cita.

Quisiera que me diese un ejemplo concreto.

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